Menos balón rodando en los partidos del Flamengo en el Brasileirão
Club de Regatas del Flamengo
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Los últimos partidos del Flamengo en el Campeonato Brasileño han puesto de manifiesto un hecho preocupante: la constante disminución del tiempo de juego y la lentitud impuesta, en la mayoría de los casos, por interferencias excesivas e innecesarias de los árbitros. El jueves pasado (02), contra el Cruzeiro, en el Maracaná, la primera mitad registró el menor tiempo de juego de toda la temporada.
Una encuesta interna muestra que los últimos cuatro partidos del Flamengo —contra Juventude, Cruzeiro, Corinthians y Vasco— se encuentran entre los seis peores en cuanto a tiempo de juego efectivo de la competición. El patrón es claro: los árbitros han estado pitando faltas al más mínimo contacto, mostrando rigidez con los saques de banda de uno o dos metros, permitiendo interrupciones sucesivas, pitando faltas inexistentes, alargando los periodos de revisión y alterando el ritmo de los partidos al impedir que el balón circule el tiempo mínimo necesario.
La recomendación internacional es de al menos 60 minutos de juego. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los partidos recientes del Flamengo han estado muy por debajo de esta cifra. El gráfico muestra la tendencia: si bien al inicio de la competición el club registró cifras cercanas al promedio esperado, hoy la realidad son partidos lentos, con interrupciones constantes y poco fútbol.

Esta situación no es solo una estadística. Las interrupciones excesivas comprometen la calidad del espectáculo, perjudican a la afición y afectan directamente a los equipos que dependen de la técnica y la posesión para imponer su juego. Para el Flamengo, cada minuto perdido por discusiones e interrupciones innecesarias significa menos tiempo para jugar.
Más que un simple dato curioso y alarmante, este extracto revela una verdadera preocupación por el desarrollo de los partidos, precisamente en un momento crucial del Brasileirão 2025. El fútbol brasileño necesita alinearse con las mejores prácticas internacionales, garantizando un tiempo de juego acorde con la talla de los clubes y el campeonato. Después de todo, la afición merece más acción y menos interrupciones.
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