El fin del fútbol brasileño
La declaración del fútbol sobre la regulación del mercado de apuestas advierte sobre daños irreversibles si se revierten las normas
Compartir

El fútbol sigue con atención las discusiones sobre el mercado de apuestas en Brasil y reconoce los desafíos que su expansión trae consigo. Los impactos sociales, especialmente sobre las poblaciones más vulnerables, exigen atención permanente del Poder Público, de las empresas y de todos los sectores involucrados.
Por ello es fundamental reforzar las medidas de protección, fiscalización, educación y prevención para reducir riesgos y garantizar un mercado responsable.
Brasil eligió enfrentar este desafío por la vía de la regulación. La regulación estableció normas rigurosas para las empresas autorizadas a operar en el país, con directrices claras que permiten al Estado supervisar el mercado, responsabilizar a quienes incumplen la ley y combatir el funcionamiento de plataformas ilegales.
Es importante destacar que en los últimos años, la inversión de las empresas de apuestas autorizadas se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos del deporte. Esta inversión impulsó al fútbol brasileño de tal manera que hoy domina el escenario sudamericano en competiciones como la CONMEBOL Libertadores y la CONMEBOL Copa Sudamericana, posicionando a los clubes brasileños en un lugar de protagonismo regional.
Esta presencia no se limita a los mayores clubes. Los recursos también llegan a equipos de menor envergadura, divisiones de ascenso y competiciones con menor exposición comercial. Para muchas de estas asociaciones, especialmente las ubicadas en el interior del país, no existe hoy otro segmento económico capaz de reemplazar inmediatamente estas inversiones.
Estos ingresos son fundamentales para mantener estructuras administrativas, centros de entrenamiento, profesionales, proyectos sociales y departamentos que no generan recursos suficientes para sostenerse de manera independiente, como gran parte del fútbol femenino y la formación de futuras promesas. Estos son los primeros inversiones en riesgo cuando los ingresos caen de forma abrupta.
Así, los rumores sobre cambios abruptos en la regulación del mercado de apuestas han generado enorme preocupación en todos los clubes, federaciones y entidades administradoras del deporte. Un cambio súbito en las normas reduciría la capacidad de inversión de los clubes y crearía desequilibrios dentro y fuera del país. Contratos regularmente suscritos, planificaciones plurianuales y compromisos financieros fueron establecidos bajo un marco regulatorio construido por el propio Estado.
Para dar respuesta a un mercado que ya existía y movía ilegalmente miles de millones de reales, el país instituyó un ambiente regulado. Empresas fueron autorizadas, pasaron a pagar impuestos y asumieron obligaciones relacionadas con la protección del consumidor, el bloqueo de menores, la prevención de prácticas abusivas y el combate al lavado de dinero y la manipulación de competiciones. Fue precisamente la regulación del mercado la que sacó a Brasil del liderazgo del ranking mundial de casos de manipulación.
Inviabilizar este modelo no hará que las apuestas dejen de existir. Solo abrirá el camino para que los consumidores migren íntegramente hacia plataformas ilegales, que no pagan impuestos, no respetan límites, no ofrecen instrumentos de protección y no colaboran con las autoridades.
La consecuencia no será solo una puerta abierta para las apuestas clandestinas, sino un golpe fatal para el fútbol brasileño, llevando a muchos clubes a la insolvencia. Esto sin mencionar la inseguridad jurídica y profesional que la medida traería consigo, especialmente para los contratos regularmente suscritos y las planificaciones construidas bajo el marco regulatorio aprobado por el Congreso Nacional y establecido por el propio Estado.
Lo que el fútbol entiende que debe hacerse, con el máximo rigor, es combatir la ilegalidad, fortalecer la fiscalización y perfeccionar los mecanismos de protección, sin poner en riesgo un mercado que fue regulado por el propio Estado.
El fútbol se pone a disposición del Gobierno Federal, del Congreso Nacional, de las autoridades estaduales y municipales para colaborar en mecanismos más eficientes de educación y sensibilización.
El fútbol está movilizado, reconoce sus responsabilidades y quiere participar en la solución de una forma racional y consciente.
EL AFICIONADO NO PUEDE PAGAR ESTA CUENTA.
SI SE ACABA CON EL MERCADO REGULADO, LAS APUESTAS NO SE ACABAN.
LO QUE SE ACABA ES EL FÚTBOL.
Compartir



